lunes, 6 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
A QUIEN PUEDA INTERESAR.
LECCIONES DE SINDICALISMO.
TENDENCIAS DEL SINDICALISMO CONTEMPORANEO.
Sindicalismo Reformista.
No podemos olvidar una tercera tendencia dentro del movimiento sindical equidistante del sindicalismo comunista y del sindicalismo cristiano que actúa con vigor en la sociedad contemporánea, aunque sin la misma uniformidad ideológica.
Se trata de un Sindicalismo Reformista, dividido en numerosas corrientes con distintas concepciones que, hasta cierto punto, poseen líneas comunes.
Este sindicalismo reformista abandona, categóricamente, las soluciones revolucionarias, bruscas o violentas. A través de formulas pacificas, procura colaborar en la transformación de la sociedad contemporánea, sobre todo a través de la nacionalización de las industrias básicas (minas, siderúrgica, ferrocarrilera, etc.), divulgando los métodos de la economía dirigida, provenientes de Alemania y, más específicamente, de las teorías de Walter Rathenau.
Su blanco principal parece ser la idea de organizar una democracia económica que partiendo de las cláusulas sociales de la Constitución de Weimar, de 1919 radica en nuestros días en la llamada democratización de la empresa, resultante de la participación del trabajador, progresivamente, en los beneficios, en el capital y en la gestión de la unidad económica de la que participan y dentro de la cual debe ser considerado pieza necesaria e inamovible, a no ser por motivo justo.
No es difícil observar, como conclusión final que la gran escisión de la vida sindical en el mundo moderno deriva de la diversidad de concepciones políticas sobre la relación Sindicato Estado, así como las finalidades atribuidas al primero, como órgano representativo del trabajador, en la comunidad nacional.
Rechazamos las soluciones totalitarias, convencidos de que el sindicato no puede ser instrumento de ningún partido político.
Rechazamos las formulas comunistas, convencidos de que los medios de actuación sindical deben ir por los caminos de la paz, la compresión y la justicia social, sin perjuicio de la firmeza de sus reivindicaciones.
Convencidos de que el sindicalismo es el producto espontáneo de una realidad social constituida por la unidad de los trabajadores, al servicio de los cuales, por destino natural, existe y subsiste el sindicato, le contemplamos como el vehículo de las reivindicaciones obreras, ante el empresario o ante el Estado, independiente de ambos, aunque a ambos ligado, indirectamente, por los intereses recíprocos que forman la comunidad nacional y que lo transforman, sin perjuicio de su autonomía, frente al empresario, en un órgano de negociación colectiva y, frente al Gobierno, en un órgano de colaboración con el Poder Publico.
El sindicato, con los aspectos que hoy ofrece al observador menos atento, es el resultado necesario del régimen capitalista o sea un órgano que nació debido al espíritu de lucha del obrero contra el orden constituido, pero que se adaptó a las condiciones de su medio de actuación.
Esto no quiere decir, ni mucho menos, que no sea el sindicato o no pueda venir a ser, en la práctica, un instrumento de sublevación, dentro del capitalismo que le nutre. Los instrumentos principales de la lucha ideológica contemporánea dejaron de ser la guerra y la presión económica. Se trata, ahora, ante todo, de la penetración de las ideas subversivas en los bastiones, cada vez menos numerosos, y, por eso, carentes refuerzo y amparo, en que se acuarteló el capitalismo occidental.
El sindicalismo puede ser la puerta para aquella penetración especialmente en los países subdesarrollados. Si bien es cierto que se hace indispensable en estos países una estructura económica y social resistente, también lo es el hecho de que no cabe duda de que el sindicato representa una parte importante de esa estructura, para que soporte, inclusive, la acción del sindicalismo internacional, cuando el mismo asume un carácter intervencionista o revolucionario.
El sindicato moderno adquiere, en este tenor, un nítido sentido político, en cada nación, como órgano de defensa consciente de la libertad
Ildemaro G Cardozo G.
lunes, 30 de agosto de 2010
A QUIEN PUEDA INTERESAR.
LECCIONES DE SINDICALISMO.
TENDENCIAS DEL SINDICALISMO CONTEMPORANEO.
Sindicalismo Cristiano.
El sindicalismo cristiano data del siglo XIX. Los primeros sindicatos imbuidos de la doctrina católica son anteriores a la “Rerum Novarum”, de 1891. León XIII, en la encíclica, admite la existencia de los sindicatos, pero no revela preocupación alguna en estimularlos. Su preferencia se manifiesta a favor de otras formas asociativas, como los gremios y asociaciones mixtas. El crecimiento del sindicalismo cristiano comenzó en realidad en 1920, después del congreso de la Haya, con la creación de un nuevo órgano denominado “Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos”. Este hecho explica que en 1931, en la Cuadragésimo Anno”, el papa enfoca el problema sindical desde términos objetivos.
Los principios fundamentales del sindicalismo cristiano se asientan en la idea de que no se puede admitir la lucha de clases como una realidad inevitable, ni el uso de la violencia como medio de reivindicación obrera.
Las relaciones individuales y colectivas deben, pues, inspirarse en las nociones transcendentales de Justicia y Caridad como se declaró en el Congreso de Innsbruck, de 1922, debiendo el sindicalismo, en cierto modo, reconstruir las comunidades profesionales destruidas por el liberalismo y ayudar a la defensa de la familia, como institución, y de sus componentes, como personas.
Ildemaro G Cardozo G.
sábado, 28 de agosto de 2010
A QUIEN PUEDA INTERESAR.
LECCIONES DE SINDICALISMO.
TENDENCIAS DEL SINDICALISMO CONTEMPORÁNEO.
EL SINDICALISMO COMUNISTA: conserva la impronta de Lenin: subordinación estrecha del sindicato al partido político. Abierta sólo a los miembros del Partido, no debe descuidarse el Sindicato, pero no se debe atribuir valor propio. En otras palabras, pretendía Lenin no pareciendo ser otra aspiración del Sindicalismo comunista en nuestra época que el Sindicato estuviese dominado por el marxismo, sin manifestar, con todo su rótulo político, de forma que pueda servir de instrumento para la agitación anticapitalista.
Después de la victoria de la revolución Rusa, escisión ideológica entre los sindicatos bolcheviques fue muy profunda. Kolontai y sus seguidores querían afirmar el prestigio del Sindicato y su plena autoridad sobre las empresas expropiada. Otros entre ellos Zinoviev, e incluso Trotski, recomendaban la estatización del Sindicato como órgano del poder socialista.
La solución impuesta por Lenin fue la de dar al sindicalismo comunista una nueva perspectiva, después de la victoria de la revolución de 1917.
La dictadura del proletariado hizo que el Sindicato perdiese su base histórica, que era la lucha de clases. Fue preciso darle otra fundamentación, dentro de las fronteras rusas. Y esa fundamentación continuó siendo la lucha económica, más ahora sin carácter conflictivo de lucha de clases, para la supresión de una de ellas: lucha sin treguas de incentivos para la producción del pais y para la mejora del nivel de vida del pueblo en general y del obrero en particular.
Ildemaro G Cardozo G.


